y lastima tanto que irremediablemente uno termina agarrandole miedo, pero en mi mundo, ese al que me transporto, ese en que estando solo me siento, feliz, tranquilo... con paz... Las cosas son distintas... A veces, me gustaría disfrazar a este mundo con la ropa del mío... Pero dudo mucho que le quede... Dudo muchísimo, que se ajuste, porque si bien mi mundo es un oasis en plena era del libertinaje y el egoísmo superfluo, la grandeza de la paz y la plenitud de espíritu que da sólo sentirse de a ratos parte de él, hacen que no sólo se haga grande... Sino que, en tus ojos, se convierta en infinito... Sutil, cálido, acogedor y pleno infinito... No soy del común denominador, y por eso me juzgan, no es que no guste, es que soy demasiado fuera del común denominador, que NO me entienden... Y los pocos que me entienden, pues, por deber o por afecto terminan por dejarme de entender... Porque yo lo fuerzo así... Quizás por egoísmo de que compartan mi mundo, porque eso sería compañía, y siento un temor horrible a que me dejen solo... Ya pasó, y pues, ya me acostumbré a estarlo...
No me acostumbro a estar acompañado... Porque no puedo confiar más que en que el aire de mi mundo, es mío... Lo comparto a ratos... Siempre con un mano abierta, y otra cerrada... Eso sí, corazón, mente y espíritu abierto... No puedo ser del común, porque sencíllamente no se SER de otra manera que no sea como en efecto SOY... No pretendo nada con ello, no estoy "actuando", no se hacerlo... Y a veces... A veces me gustaría ser del común, pasar desapercibido, y poder SER haciendo a mi vida más fácil... así sea, al mismo tiempo... Menos especial...